Ho’oponopono Es El Camino Más Fácil

Siempre he estado profundamente interesada en saber qué es lo que impulsa a alguien a despertar y a comenzar la búsqueda de la verdad y un significado más profundo en su vida. Con frecuencia se trata de un momento de grandes desafíos o de tristeza que nos lleva a buscar ese significado más profundo. En otras ocasiones, es solo un empujoncito suave o tal vez un descontento fastidioso lo que impulsa nuestra búsqueda de respuestas.

Y a veces, si tenemos suerte, alguien pondrá un espejo delante de nuestro rostro, que nos permitirá ver que la persona que somos no es quién queremos ser.

Esto es exactamente lo que me pasó a mí.

Fue hace muchos años, pero todavía recuerdo ese día como si fuera ayer. Mi hijo me hablaba muy enojado. Y no se equivoquen, esto no fue solo una pelea entre madre e hijo. Fue más profundo que eso. No fueron solo las palabras hirientes o el tono irrespetuoso lo que me sacudieron. Fue su enojo, un enojo arraigado que fluía de la parte más profunda de su ser.

Y lo peor fue que me veía a mí misma. Supe de inmediato que mi hijo era mi reflejo. Yo era la persona enojada, irritable, impaciente, que culpaba al resto del mundo. Y que siempre buscaba la felicidad en los lugares equivocados. En ese momento, me di cuenta de que no quería ser la persona que estaba viendo. Supe que tenía que cambiar. Había mucho más en la vida que me estaba esperando.

Y como dice el dicho, cuando el estudiante está listo, el maestro aparece.

Poco después de la pelea con mi hijo me encontré con Ho’oponopono, un arte ancestral hawaiano de resolución de problemas. Ho’oponopono significa “arreglar” o “corregir un error”. Eso era exactamente lo que debía hacer con mi vida. Arreglarla.

Pronto descubrí que en nuestra vida todo es una memoria, un programa que se reproduce en nuestro banco de datos (nuestra mente subconsciente), que aparece en nuestra vida para darnos la oportunidad de soltar las cosas y liberarnos. De hecho, la vida consiste en programas que se repiten las 24 horas del día. Estos siguen tomando decisiones por nosotros a menos que decidamos detenerlos.

Ho’oponopono me hizo dar cuenta de que las memorias que se reproducían en mi interior atraían todo lo que sucedía en mi vida. Esta idea de mi propia responsabilidad fue liberadora para mí y cambió mi vida de inmediato. Pronto me di cuenta de que Ho’oponopono funciona como la tecla de borrar en el teclado de la computadora. Elegimos soltar en vez de intentar tener la razón, permitir que otra parte de nuestro ser que es más sabia (la inspiración) aparezca en nuestra vida y nos guíe para poder estar en el momento y en el lugar indicados, con las personas indicadas.

Esto fue lo que me condujo al Dr. Ihaleakalá Hew Len. Él me enseñó este arte ancestral y aprendí que no era una religión, sino una filosofía de vida. Terminé pasando más de diez años de mi vida con él, profundizando mi conocimiento y mi compromiso con Ho’oponopono.

Lo fantástico de Ho’oponopono es que te ayudará a soltar todo aquello que no sea tu verdadero yo, para que puedas descubrir quién eres en realidad y enamorarte de ti mismo. Después de todo, solo al aceptarse y amarse a uno mismo, se puede ser capaz de aceptar y amar a otras personas.

Nuestro trabajo es tan solo relajarnos y soltar. De ese modo, le permitimos a la Divinidad que borre los recuerdos que se están repitiendo. Dios es el único que sabe qué estamos listos para soltar y dejar ir en cada momento.

Y lo maravilloso de encontrarse a uno mismo es que también encontrarás tu pasión, lo que te llevará a encontrar tu propósito y toda la abundancia que viene con él.

Más importante aún, te traerá felicidad: el lugar en donde me encuentro hoy.

Pasaron muchos años desde ese día con mi hijo, y ahora soy una persona totalmente distinta. Ambos lo somos.

Hoy en día, he hecho de Ho’oponopono mi misión y ayudo a compartir mi conocimiento con el resto del mundo, por lo que paso mis días viajando por todo el planeta, afortunada de tener la oportunidad de despertar a aquellas personas que buscan con valentía algo más en sus vidas.

A lo largo de mi vida, recibí el título de dama, me reuní con el papa Francisco en Roma, hablé en el Congreso de Bogotá, estuve con las víctimas de las recientes inundaciones en Lima y, hace poco, compartí un seminario memorable con 1500 adolescentes en Puebla, México.

Adonde sea que vaya, llevo Ho’oponopono conmigo porque sé que es el camino más fácil para encontrar propósito, felicidad, abundancia y paz.

Sí, sin dudas he llegado muy lejos. Y todo empezó al mirarme detenidamente en el espejo.

Con, Amor

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