La confianza: el músculo de los campeones

Muchas veces miro hacia atrás y me pregunto cómo puede ser que mi vida haya cambiado tan drásticamente en un periodo de tiempo tan corto. ¡En un momento de mi vida era contadora y en un abrir y cerrar de ojos me convertí en oradora motivacional y embajadora de paz mundial! La vida se desenvuelve tan rápido que es fácil olvidar cómo hemos llegado adonde estamos. Y ese es el asunto. Es importante no olvidarlo jamás. Para poder repetir un éxito, necesitamos recordar cómo lo logramos en primer lugar. Si bien es cierto que debemos aprender de nuestros fracasos, también lo es que debemos aprender de nuestros éxitos.

Y la verdad es que mis logros son resultado directo de mis acciones específicas, muchas de las cuales encontrarás en casi todos los blogs de autoayuda que hay en internet. Trabajé muy duro y pagué mi derecho de piso. Desafié mis propios límites, me arriesgué y dediqué mis esfuerzos a lo que yo sabía que era mi verdadera vocación. No se puede negar que es necesario actuar del modo correcto para tener éxito. Mi caso no es una excepción.

Sin embargo, hay otras razones que impulsan nuestro éxito, y los expertos no las mencionan. Tal vez sea porque no las conocen. Me refiero a cosas tales como abrir tu corazón, vivir en el momento presente y buscar estar consciente. Estas son las herramientas verdaderas y prácticas que tuve que aprender antes de poder dar pasos significativos en mi vida. También tuve que aprender a aceptar responsabilidad personal y adquirir la certeza interior de que la felicidad y el éxito están “dentro de mí” y nunca vienen de una “fuente exterior”.

Estas son las herramientas mágicas del universo. Y contrariamente a lo que nos han enseñado, no son solo instrumentos de los santos, místicos y profetas, sino las herramientas de los campeones — empresarios, artistas, líderes, innovadores y atletas. Están disponibles para todos.

Si logras dominar estas herramientas, cambiarás tu universo.

Ahora bien, la herramienta que menciono al principio es probablemente la más importante de dominar. Esta herramienta supera a todas las demás. De hecho, es la que hace posible a todas las demás herramientas.

Esta herramienta es la confianza. La confianza es el músculo de los campeones.


Parecería que la confianza es un concepto fácil de dominar, pero decir que confías y realmente confiar son generalmente dos cosas completamente diferentes. Confiar de verdad es confiar en ti mismo y en tu inspiración. Confiar es también confiar en el mundo que te rodea.

Y, honestamente, ninguna de las dos ideas es fácil de implementar, lo cual hace necesario que nos entrenemos y practiquemos. Para mí fue un ejercicio nuevo, un músculo que decidí conscientemente desarrollar. Creo sinceramente que aprender a confiar fue la clave para llegar adonde estoy ahora.

Yo sé que confiar no es fácil. El mundo es un lugar cínico. Estamos rodeados de personas lastimadas, abusadas y olvidadas. Estas personas se enferman, lo pierden todo, son utilizadas. Las abandonan, están perdidas, heridas, moribundas. ¿Cómo es posible confiar en que estaremos bien cuando hay tanta miseria en el mundo? ¿Cómo podemos confiar en que nuestras vidas mejorarán?

Son todas preguntas válidas. Y las contestaré señalando al sol. Todos confiamos en que el sol saldrá cada mañana, o que la luna y las estrellas nos darán su luz. Sabemos que el planeta seguirá girando cada noche, que nuestros corazones latirán. Confiamos en que nuestros seres queridos nos tratarán de cierta manera. Hasta confiamos en que la comida que nos sirven en los restaurantes está en buenas condiciones y libre de veneno, o incluso en que los otros conductores prestarán atención mientras manejan. ¡La lista es interminable! Claro que siempre conviene saber que se pueden presentar sorpresas, pero sin una base de confianza, vivir sería imposible. Nos pasaríamos la vida encerrados en nuestra habitación, victimizados por nuestras paranoias infernales.

Como ves, no necesitamos aprender a confiar. ¡Ya sabemos cómo hacerlo! Solo necesitamos practicarlo más. Y te lo aseguro, la vida se disfruta mucho más cuando creemos en un mundo que funciona a nuestro favor y confiamos en la sincronía de la vida, en su sabiduría y magia.

Y cuanto más confiamos, más podemos salir de nuestra zona de confort, lo cual nos ayuda a expandir nuestros horizontes y alcanzar nuestro máximo potencial. Cuanto más confiemos (a pesar de los duros desafíos), más se esmerará la vida en ayudarnos a crecer y volvernos más conscientes, pues este es el verdadero propósito de nuestra existencia.


Así que la próxima vez que te sientas envuelto en una ola de desconfianza, flexiona esos músculos y mantente atento y fuerte. Te estás preparando para convertirte en un campeón. Haz todo lo que puedas para encontrar cosas en que creer, en que confiar. Si necesitas un poquito de ayuda, habla con el Jefe y pide la orientación que necesitas. No importa qué nombre le des a ese Jefe: espíritu, consciencia, universo, fuente primera, amor o creador. Sea como sea, esa conciencia te dirá que sigas a tu corazón, el único lugar donde encontrarás la confianza. La mente de nada sirve para esto.

Lo mejor de todo esto es que confiar en la vida te ayudará a confiar en ti mismo y te dará una cantidad de amor y felicidad inimaginable. Después de todo, tu existencia es una expresión de la vida misma y la vida no cree en desperdiciar. Ella no hizo el esfuerzo de traerte aquí sin razón alguna. Dios, el Universo, conoce tus talentos y está esperando que los uses para ayudar a crear un mundo mejor. Si sigues los deseos de tu corazón y te apoyas en la confianza, serás recompensado con una vida que superará todas tus expectativas.

Con, Amor

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